Imposible recordar la fecha exacta, pero fue un sábado de principios de diciembre de 1999, en una reunión de expresos políticos de la dictadura genocida.
Las paredes de una escuela fueron testigos silenciosos de la frase pronunciada por un compañero: “Nuestros desaparecidos no tienen voz. Somos nosotros, los sobrevivientes, quienes debemos dar testimonio de las atrocidades cometidas por la dictadura y de nuestra resistencia unitaria. Empecemos por Coronda, compañeros”. Y lanzamos la convocatoria que permitió reunir los relatos testimoniales agrupados en «Del otro lado de la mirilla«.
Un cuarto de siglo después nos reunimos para celebrar aquella fecha. Fue en Santa Fe, y las fotos que publicamos muestran la alegría de nuestro encuentro.




