Repudiamos la violencia a un local partidario

El Periscopio opina:

✍️ Repudiamos la violencia a un local partidario.

Ante el hecho de público conocimiento, la Asociación Civil El Periscopio, compuesta por ex presos políticos de la cárcel de Coronda Santa Fé, entre los años ’74 y ’79, expresa:

La explosión ocurrida en el local partidario de La Cámpora en Bahía Blanca es de una gravedad absoluta. Los volantes hallados en el mismo no pueden dejar ningún lugar a la más mínima duda. No se trata de un hecho aislado ni de “unos loquitos sueltos”, es parte de todo un plan tendiente a generar un clima social que sea propicio a los personeros de la muerte que asolaron siempre a nuestra Patria. Es un acto terrorista. Es el fascismo golpeando las puertas otra vez.

Nuestro pueblo tiene memoria y los condena en las calles cada 24 de marzo. Pero esto no es suficiente. Es imprescindible investigar a fondo y castigar con todo el peso de la ley a los responsables. El gobierno debe actuar en tal sentido con carácter de urgencia. La dirigencia política toda debe repudiarlo. Que quede claro ante la sociedad quiénes quieren realmente disputar políticamente en los marcos democráticos institucionales y quienes están dispuestos a imponer sus proyectos mediante el terror, ya sea a través de los medios hegemónicos o en hechos como el ocurrido.

Que el Nunca más declamado a los gritos tenga su correlato institucional desde el Estado y desde todo el cuerpo social.

Comunicado de adhesión

La Asociación Civil El Periscopio-Ex presos políticos de la cárcel de Coronda entre los años 1976 a 1979, adhiere al acto que realizará la Corte Suprema de Justicia de la Nación encabezada por su Presidente Dr. Ricardo Lorenzetti, en el cual se impondrá el nombre de Salón de los Derechos Humanos a la sala en la cual se juzgaron en la década de los 80 a los miembros de la Juntas Militares; los cuales encabezaron el golpe militar de 1976.

Entendemos a ese juicio como el hecho fundante en el rol que debe jugar el Estado en la reparación de los crímenes cometidos, al amparo de la dictadura cívico-militar. Y bregamos por la consecución de Memoria, Verdad y Justicia en relación con todos los responsables de los crímenes de lesa humanidad.

Manuel “Bocha” Del Fabro

Nací en Villa Guillermina, pueblo forestal de la Provincia de Santa Fe, a los 5 años mi padre ganó el concurso para Inspector de Escuelas, allí nos trasladamos a la ciudad de Santa Fe dónde realicé mi 1er grado (estábamos los 3 solos, mi padre/madre/yo).

Luego nos radicamos en Las Toscas (Santa Fe), dónde realicé el resto de los estudios primarios y secundarios, en 3er año de la secundaria salí electo Presidente del centro de estudiantes (en elecciones le ganamos a los candidatos de 4to y 5to).

Mientras eso ocurría, ya militaba en los grupos juveniles católicos de la Diócesis de Reconquista, por esa militancia en el año 1970 fui delegado diocesano juvenil a la Pastoral Juvenil Nacional, allí en actividades que duraron dos semanas, conocí a Monseñor Enrique Angelelli, muchos jóvenes y curas del 3er mundo, volví a mi terruño Peronista, hasta allí era un social/Cristiano con todas sus limitaciones.

En el año 1972 llegué a la Universidad Nacional del Litoral, Facultad de Ciencias Económicas, Santa Fe, enseguida comencé a militar en el Ateneo Universitario, después con la democracia pasamos a conformar la JUP-Montoneros, en 1974 ganamos las elecciones del centro de estudiantes con el 70% del electorado a favor (de 10 cargos 7 pusimos nosotros), fui electo cómo Secretario General del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas de Santa Fe.

En el año 1975 caí preso  tres veces, una  de las caídas fue con una herida en un pie, fruto de la persecución policial, luego de un acto en la Facultad, la última el 21/11/75 junto a un compañero muy querido “Furia”. Luego de estar diez días en la comisaria Primera de Santa Fe, fuimos a parar junto a otros compañeros a la cárcel de Coronda, lo demás ya está en el libro “Del Otro Lado de la Mirilla

Cárcel de Coronda, centro de tortura

En vísperas del 24 de marzo del año 2008 – aniversario 32 del Golpe de Estado-, los ex presos políticos de la cárcel de Coronda, señalizaron esta cárcel identificada como uno de los centros de tortura de la Dictadura Militar que azotó Argentina entre los años 1976 y 1983.

El evento contó con la presencia de numerosos compañeros que se desplazaron desde distintos puntos del país. En representación oficial asistió el Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe. Así como la Banda de los Sikuris de la misma ciudad, una murga dirigida por Sabino Pozzo, hijo del ex preso político Roberto “Tato” Pozzo.

En la foto junto a la placa, arriba y de izquierda a derecha: Raúl Sasi, “Radicura”; Daniel Bas Mansilla, “Biguá”; Augusto Saro, “Camote”; Hugo Borgert, “Furia”; José Kondrasky, “Mandrake”. Debajo de izquierda a derecha: Felipe González, “Chirola”; Guillermo Martini, “Corcho”; y Antonio Fernández, “Tonio”.

La placa la descubrieron las Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, junto a Orlando Ortolani.

En nombre de la Asociación Civil El Periscopio tomaron la palabra en la actividad José “Pelado” Villarreal, entonces presidente y Luis “ Nono” Ortolani, nuestro vicepresidente.

La Cárcel de Coronda fue convertida por el poder militar en un centro de tortura cotidiana. Y en un laboratorio de destrucción física, psicológica, moral e ideológica de los detenidos políticos.

Las condenas a 22 y 17 años de detención contra dos de los Comandantes de Gendarmería Nacional por crímenes de Lesa Humanidad – pronunciadas el 11 de mayo del 2018-  probaron el papel jugado por el penal de Coronda en la política represiva de la Dictadura.

Hugo Edgardo “El furia” Borgert

Nací en un humilde hogar en la localidad de Ramírez, Entre Ríos, en la década del 50. Dicha localidad en ese entonces, tenía solo 10 cuadras cuadradas. Era una población ligada a la actividad agrícola ganadera.

Mis padres, dos jóvenes que se entusiasmaron con las políticas del general Perón. Sobre todo, para mi madre la presencia de Eva Perón y los nuevos derechos políticos de la mujer, hicieron que se incorporaran firmemente al movimiento.

Mi padre Alberto inicia una actividad empresarial junto a otros amigos, que con la llegada del golpe militar se ve frustrada.

Ya con los tres niños en el hogar, mi madre comienza su actividad como costurera, mientras mi padre toma con mayor fuerza la mecánica para elementos agrícolas.

La resistencia peronista la siguen atentamente a través de las noticias propaladas por Radio Colonia. Único medio que permitía tener novedades de las actividades que desde las grandes ciudades se fueron generando.

Mi padre tenía una verdad que le acompañaba siempre. “Ante una necesidad cualquiera que sea, debes recurrir a un compañero peronista, en ellos tendrás seguro la solidaridad y el acompañamiento que busques”.

También el impulso al progreso y al ascenso social fueron parte de las mejoras que el peronismo dejó marcada a la generación que lo vio nacer. Por ello, se impuso como requerimiento personal la necesidad de que sus tres hijos fueran a la Universidad. Proyectos muy difíciles de llevar adelante desde Ramírez, donde ni siquiera había un colegio secundario.

Fue a partir de la organización de un grupo de amigos que, superando todas las trabas, lograron la formación de un instituto secundario con el fin de retener a sus hijos hasta los 18 años, y luego sí migrar a las grandes ciudades donde estaban las Universidades.

Así es que llegué a la ciudad de Santa Fe. En el año 1972 ingreso a la Universidad Nacional de Litoral, a la Facultad de Ciencias económicas.

El ambiente universitario en esos tiempos era de gran ebullición. La actividad estudiantil acompañaba el requerimiento popular de lograr las elecciones libres, sin proscripciones y con la presencia del General Perón en la Argentina, rompiendo los diez y ocho años de exilio y proscripción.

En ese marco me incorporo al “Ateneo Eva Perón”. Agrupación estudiantil que tenía presencia en la facultad, donde se estaba desarrollando una gran actividad por el cambio de los contenidos de las materias, que culmina con la implementación del nuevo plan de estudio. Incorporándose las teorías keynesianas a las materias, además de las teorías marxistas. A su vez el movimiento estudiantil, se solidarizaba ante situaciones de emergencias como las inundaciones, a donde concurríamos en ayuda y en solidaridad con los conflictos sindicales.

En coincidencia con las elecciones del año 1973, que permite el triunfo del Peronismo y la liberación masiva de los presos políticos, fueron tiempos de gran actividad y organización popular. Nuestra agrupación política se incorpora junto con otras en un marco de unidad, formándose la Juventud Universitaria Peronista. 

En el año 1974 nos presentamos a las elecciones estudiantiles de centros. Logramos una representación en Económicas del 80. Yo, ocupo el lugar de Secretario de Prensa del Centro de Estudiantes y a su vez, la Juventud Universitaria Peronista ocupa la presidencia de la Federación universitaria.

Fueron intensos años de militancia en la Juventud Universitaria Peronista, en un apoyo masivo a la Organización Montoneros desde la facultad y en el gobierno de la Universidad.

El año 1975 nos encuentra con un avance de la derecha sobre la universidad, y en consecuencia, la desaparición del ejercicio democrático, intervención de los decanatos y rectorados. Prohibición de la actividad política que culmina con la expulsión del total del activismo de la facultad. Más de sesenta compañeros son expulsados, y luego de una revisión fueron reincorporados. Solo dos compañeros quedamos expulsados y prohibidos del ingreso a la universidad.

Ya en el mes de noviembre, con la llegada del ejército a comandar la represión en la ciudad de Santa Fe, me secuestran en la vía publica el 21 de noviembre, por un grupo de tareas en dos autos Ford Falcon, junto al Secretario General del Centro de Estudiante Manuel Del Fabro. Fuimos trasladados a la seccional primera de la ciudad de Santa Fe. Durante 10 diez días niegan mi detención.

El 2 de diciembre de 1975, me trasladan a la Cárcel de Coronda. Ese mismo día, se publica en la prensa el decreto que ordena la detención a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Fui liberado el 22 de diciembre de 1981 con libertad vigilada en la ciudad de La Plata, luego de tres años en la Cárcel de Coronda, un año en la Cárcel de Caseros, y dos años en la Unidad 9 de La plata. Finalmente, el 25 de julio de 1982, pude gozar de la libertad total.

Mi regreso a la libertad me impulsó a un cambio en las prioridades de mi vida. Me dedico fundamentalmente a recomponer la familia en la ciudad de La Plata, lugar elegido por mi compañera para rearmar nuestro hogar junto a Pablo, nuestro hijo, nacido en la ciudad de Santa Fe mientras estaba detenido.

Intento reingresar a la universidad pública en la ciudad La Plata,  pero aún estaba vigente la expulsión del año 1975, por lo que se me niega el ingreso. Por ello y ante la necesidad de continuar mis estudios, ingreso a la Universidad Católica, recibiéndome de Contador Público en el año 1987. Continúo mis estudios obteniendo la Maestría, una especialización para culminar en un doctorado.

Mantuve mi actividad política en organismos de derechos humanos y las agrupaciones peronistas de la ciudad de La Plata. Desde mi profesión, desarrollo mi actividad realizando mis aportes al Cooperativismo de trabajo, al sindicalismo peronista y a organizaciones civiles sin fines de lucro.

Con la llegada del gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, me incorporo al Poder Ejecutivo Nacional donde ocupo cargos Gerenciales.

Luego, fui convocado a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde ocupé altos cargos de dirección, culminando como Administrador General de Poder Judicial de la Nación.

Actualmente, estoy gozando de la jubilación.

Roberto “Tato” Pozzo

Comencé a militar activamente en la Universidad, impulsado por mi formación cristiana y el sentido de “compromiso con el prójimo” que la misma, al menos en su versión más pura, tenía como ingrediente ideológico.

Así me sumé desde mis primeros años universitarios a una agrupación de origen cristiano confesional, Ateneo. De raigambre conservadora, antiperonista y anticomunista, patrocinada por el arzobispado Fasolino en sus orígenes, pero que fue virando aceleradamente. Cuando ingresé a comienzos de la década del 60, hacia posiciones cada vez más progresistas al impulso de los nuevos aires conciliares y la renovación ideológica de la iglesia, al menos aparente, bajo los papados de Juan XXII, impulsor del Concilio Vaticano II y de Pablo VI, quien fue su continuador.

Dicha evolución, derivó a fines de la misma década en una toma de posición ideológica-política simpatética con las propuestas cristianas más radicalizadas y revolucionarias que proliferaban en Latinoamérica.  Adquiriendo así, una identidad peronista que derivo en la conversión del Ateneo en la JUP (Juventud Universitaria Peronista) en los años `70.

Salí en libertad con la opción de irme del país a Minnesota (EEUU), estando a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Allí me relacioné y compartí actividades con organismos de DDHH (Amnistía Internacional), con exiliados y emigrados de países como Chile, Salvador, Colombia y Honduras entre otros.

Ingresé a la Universidad estatal y completé los estudios de Maestría y Doctorado en Ingeniería. Además, me ganaba el sustento de mi familia, que me acompañaron y se incrementaron en el exilio, mediante un trabajo en docencia e investigación en la misma Universidad.

Actualmente estoy jubilado como Investigador del CONICET, organismo al que ingresé en mi regreso al país como docente Universitario, luego de ser reintegrado al cargo del que había sido echado producto de mi detención.

Milito en organizaciones defensoras del ambiente, particularmente en aquellas que luchan por un cambio en el modelo extractivista vigente hegemónicamente en nuestro país y en muchos otros de Latinoamérica.

Estoy además involucrado en la difusión y esclarecimiento acerca de la necesidad de rechazar el pago de la ilegal, ilegitima y odiosa Deuda Externa. De llevar a cabo una exhaustiva investigación y auditoria con participación popular, para determinar QUÉ debemos realmente (si algo), y quienes son los responsables de esa monumental ESTAFA que carcome los esfuerzos diarios de nuestro pueblo, impidiendo que los mismos redunden en más y mejor educación, salud, vivienda, trabajo y bienestar.

Ingeniero, Héctor Eduardo

Nací el 21 de septiembre de 1950. Nacionalidad argentino-italiana.

Estudié en el colegio Sagrado Corazón y cursé mis estudios superiores en la Facultad de Medicina de la UNLP.

Me incorporé a la militancia del PRT/ERP a fines del año 1971. Fui detenido en la ciudad de Rosario el 28 de marzo de 1975 junto a otros cuatro compañeros. Durante doce días estuve en la jefatura de Rosario, posteriormente fui blanqueado y alojado en la Alcaidía a disposición del PEN.

Me trasladaron a la cárcel de Coronda, y de allí a una celda de castigo en la Unidad de Villa Devoto. Luego, a la Unidad 7 de Resistencia, Chaco. Previo a ser liberado en el año 1980, estuve también en la Unidad 9 de la Ciudad de La Plata.

Médico del Hospital San Roque de Gonnet, a cargo del programa de prevención de adicciones de la Provincia de Buenos Aires. Director del Hospital Neuropsiquiatrico “Alejandro Korn” de Melchor Romero y Director del Hospital Especializado “Ramos Mejía”.

Actualmente jubilado.

Josè “Mandrake” Kondratzky

Integraba una barra de jóvenes con mis amigos del barrio. Escuchábamos música, jugábamos a la pelota e íbamos a algunos boliches. Por los años 70, con parte de aquella banda, nos fuimos interesando por el movimiento social que se estaba generando en aquella época. Una amiga del grupo tenía contacto con la organización Fal Che, todavía embrionaria como la mayoría de aquellas, y por esto, iniciamos nuestra primera experiencia allí.

Fue una experiencia muy corta, y luego, cada uno fue derivando a donde más arraigo sentía. Mi mejor amigo optó por integrarse en el barrio a la organización Montoneros, mientras que yo comencé a militar en la facultad vinculada al PRT. En ese momento comenzaba a funcionar la Juventud Guevarista. Fue una experiencia muy intensa, hasta que en el ´76, decidí partir a Santa Fe para reencontrarme con mi compañera. Ella había regresado al país de forma clandestina, y de alguna manera aquella decisión me permite hoy estar aquí. La gran mayoría del grupo universitario, aún se encuentra desaparecido.

Al salir en libertad, comencé a trabajar en una curtiembre donde uno de los socios era hermano mío. Luego de trabajar allí un tiempo, inicie un proyecto independiente con un compañero. Aquel proyecto finalizó en el año 2017. Hoy estoy jubilado, y realizo algunas compra y ventas de manufactura de cueros.